Solidaridad con Gaza

Fotos gratis sin IA de: Flysch entre Zumaia y Deba, costa de Euskadi.


Flysch entre Zumaia y Deba, costa de Euskadi.
La ciudad de Donostia-San Sebastián se refleja en el río Urumea, Euskadi
La ciudad de Donostia-San Sebastián sobre el río Urumea, Euskadi
El Urumea serpentea por Donostia-San Sebastián, uniendo río y ciudad en un hermoso paisaje urbano.
Acantilados del Infierno en Asturias.
Los impresionantes Acantilados del Infierno se alzan sobre el bravo mar Cantábrico. En la costa de Ribadesella, las olas rompen con fuerza contra la roca, mostrando la belleza salvaje de Asturias.
Punta de la Dehesa y playa de San Antolín de Bedón, Naves, Asturios
El Parque Natural de Aiako Harriak alberga el cromlech de Oianleku, un misterioso deble círculo de piedras prehistórico en plena naturaleza de Euskadi.
Otoño en Andoin. En otoño, el río Teberia acoge hojas doradas en sus pozas, creando un manto que refleja el bosque circundante.
Anochecer en Portupekoleze. Atardecer en el Parque Natural de Urbasa-Andia, Navarra
Monte larrun y Pirineo de Navarra. Las montañas no son solo accidentes geográficos, sino el alma indómita del norte peninsular. En este escenario, Navarra se erige como un puente natural donde la fuerza de los Pirineos comienza a suavizarse hacia el mar, ofreciendo paisajes de una diversidad sobrecogedora. Desde las cumbres nevadas de los valles orientales hasta los hayedos de la Selva de Irati, la cordillera pirenaica define la identidad de una tierra forjada entre valles y picos.<br>

En este cordón umbilical de piedra, destaca el Monte Larrun (La Rhune), una cima emblemática que vigila la frontera entre Navarra y el País Vasco francés. Con sus 905 metros de altitud, Larrun es un balcón privilegiado al Cantábrico. Ascender por sus laderas es recorrer la historia de los pastores y las leyendas de la mitología vasca, disfrutando de una panorámica que une la intensidad del Pirineo con la inmensidad del océano. Es, sin duda, un santuario para quienes buscan la paz en la altura.
Hermosa cascada de Matxaingo ur-salto en Areso, Navarra. El agua fluye suave como seda entre rocas oscuras cubiertas de musgo verde. Un rincón natural, mágico, fresco y lleno de paz.

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